¿HALLOWEEN EN GARABATOS?

En Garabatos no celebramos la festividad de Halloween.

¿Por qué? Nos preguntan algunas familias.

Recibimos todo tipo de opiniones, unas a favor de nuestra decisión y otras en contra, con argumentos de todo tipo.

¿HALLOWEEN EN GARABATOS? No, gracias.

 

En Garabatos no celebramos la festividad de Halloween.

 

¿Por qué? Nos preguntan algunas familias.

 

Recibimos todo tipo de opiniones, unas a favor de nuestra decisión y otras en contra, con argumentos de todo tipo.

 

-          ¡Qué pena! Con lo bien que se lo pasan con los disfraces…

-          Mejor, porque a mi nene le asustan las caretas…

-          Pues en todos los coles lo celebran…

-          Me parece muy bien, pues no es una fiesta que pertenece a la cultura española y…

 

Para poneros en situación, Nuestra Escuela Garabatos© es un centro infantil de primer ciclo y nuestros alumnos son todos menores de tres años.

 

Cuando reflexionamos en las reuniones de equipo sobre la idoneidad de implementar este evento en la programación de los proyectos del curso, tenemos en cuenta todas las opiniones que nos llegan, pero sobre todo tenemos que valorar a quién va dirigido y el momento de desarrollo psicoevolutivo en el que están nuestros niños.

 

No solo ocurre con esta festividad, sucede también con las fiestas de fin de curso, con el día de la paz y con cualquier evento que se realice en el centro escolar. El objetivo de todos ellos es que sean capaces de estimular su desarrollo, de que puedan ser sujetos y no objetos de la actividad, y que la disfruten.

 

Desde este punto de vista consideramos que la festividad de Halloween no está indicada para nuestro grupo de edad.

 

Para apoyar esta afirmación sólo tenemos que preguntarnos qué representa esta festividad. Halloween es una fiesta ancestral que celebra con la llegaba del otoño, el final de la cosecha. Los pueblos celtas, basándose en sus creencias, consideraban que, durante la noche del 31 de octubre, los espíritus de los muertos visitaban a los vivos. Para ahuyentar y confundir a los malos espíritus, se disfrazaban. Y como ofrenda para las almas de sus familiares fallecidos, les dejaban comida y dulces fuera de las casas y le encendían velas para ayudarles a encontrar el camino hacia la luz.

 

Aunque cualquier tradición cultural tiene valor como herramienta educativa, lo que significa esta fiesta está lejos de poder ser entendido por los niños pequeños. Ellos pueden ver los disfraces, las calabazas, las luces, los dulces…, pero ¿acaso pueden alcanzar a vislumbrar el sentido de la vida, la muerte, la transcendencia, el sentimiento religioso…. en edades tan tempranas? Obviamente el desarrollo cerebral infantil no lo permite aún.

 

Además, esta fiesta se regodea en exhibir elementos que suscitan miedo o repulsa (recordad que su sentido era espantar a los “malos espíritus”), y eso lo hace muy inapropiado para los más pequeños pues la cuestión es prepararlos para gestionar sus miedos no inculcárselos.

 

Algunas familias creen que no hace falta que los niños lo entiendan para que disfruten todas las actividades que se pueden desarrollar alrededor de esta temática. Puede ser que sí, no decimos que no, sin embargo, todas las actividades didácticas y lúdicas que se pueden extraer para la celebración de esta fiesta, están más que contempladas en nuestra labor educativa y los niños no se privan de disfrazarse, maquillarse en otras ocasiones, hacer las manualidades que les permiten sus incipientes habilidades, juegos con luces y sombras, etc, etc.

 

Nuestra respuesta a por qué no celebramos Halloween, es que los perjuicios de hacerlo son muy superiores a los “presuntos beneficios” de incluir a los más pequeños en una actividad que carece de significado para ellos y que les puede activar miedos que no están preparados para gestionar.

 

Acabaremos esta reflexión diciendo que NO, GRACIAS. Tenemos claro que no celebramos Halloween en Garabatos. Hemos decidido no sumarnos a una práctica que, por mucho que se esté extendiendo en nuestro entorno, entendemos que no sintoniza con la sensibilidad y estadio evolutivo de la más tierna infancia.

 

 

Nuestra Escuela Garabatos.

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